¡Esta es mi vida, no tenéis derecho a espiarme en todo lo que hago! Seguro que alguna vez hemos dicho esta frase a nuestros padres.
Cuando éramos más pequeños, la privacidad quizá no era algo que nos importara mucho, pero ahora, en la adolescencia, aunque no tengamos secretos que ocultar, nos gustaría disfrutar mas de nuestra privacidad.
Con todo debemos recordar que mientras vivimos con nuestros padres, ellos tienen el derecho a estar al tanto de lo que pasa en nuestra vida, ya que si tenemos algún problema y ellos no lo saben, ¿Cómo podrían ayudarnos? Por ejemplo, quizá queremos irnos al cuarto para disfrutar de un momento de privacidad. Nuestros padres pudieran pensar que nos ha pasado algo y empiezan a cotillear. En ese momento podríamos enfadarnos, pero lo que deberíamos de preguntarnos es si les hemos dado alguna razón para desconfiar de nosotros hasta el punto de llegar a espiarnos en vez de preguntar.
En mi opinión, nuestros padres tienen el derecho a vigilarnos ya que son nuestros padres, pero sin ser excesivos. Si tuviéramos confianza con ellos, posiblemente no nos sentiríamos tan espiados.